Clase N.º 23 - Julio, martes 24 del 2018
Hoy fue la realización de los sketches
(hablé de esta tarea en mi blog del día de ayer) por parte de todos los
compañeros del salón, existieron grupos que lo hicieron muy bien, contrastando
con eso, ciertos grupos denotaron falta de preparación y poco interés. Estas
actividades me parecen una forma entretenida y llamativa para aprender, la finalidad
es que vayamos adquiriendo habilidades para manejar y/o controlar situaciones
en las que trabajemos con algún personaje antipático en el transcurso de
nuestra carrera profesional.
Luego de lo expuesto antes, abordamos una
nueva temática, “La crónica” que es la narración de hechos en orden cronológico
en el que sucedieron y tiene su origen en la narración histórica de
acontecimientos. El término apareció por primera vez en 1274 en una de las
obras de Alfonso X el Sabio “Primera Crónica General”, éste género permite la
opinión del autor.
Al igual que el Reportaje, la Crónica
permite al autor desarrollar su estilo personal que lo diferenciará de los
demás cronistas, el lenguaje a usarse debe ser sencillo, llano y directo. Las
funciones de la Crónica son: informar, formar opinión y entretener.
Según la intencionalidad del cronista, la
crónica se clasifica en:
Crónica informativa; interpretativa y de
opinión.
Según el enfoque, la crónica puede ser:
Crónica impresionista y crónica
expresionista.
Según su contenido, la crónica se clasifica
en:
Crónica de sucesos o crónica negra;
judicial; deportiva; de viajes; social y política.
Bajo la finalidad de ir familiarizándonos
con la redacción de éste género periodístico, se nos asignó redactar una
crónica sobre nuestra vida, a continuación, la desarrollaré:
CRÓNICA DE MI RPIMER DÍA EN LA UNIVERSIDAD.
Era un sábado de octubre del 2017, la
alarma sonó a las 5h30 a.m. Abrí los ojos, me senté en la cama y observé por la
ventana, aún estaba oscuro. Sabía que era mi primer día de clases en el pre
universitario de la Universidad Estatal Península de Santa Elena. Era el
comienzo de una nueva etapa que posiblemente traía consigo la rutina.
¿Cómo me vestiré hoy? –Me pregunté-, debe
ser algo cómodo ya que tengo clases todo el día. Vi la hora, 6h00 a.m., tengo clases
8h00, debo darme prisa. Decidí ponerme un jean, una camiseta holgada y
converse. Agarré mi mochila, la cual dejé lista la noche anterior, llevaba un
cuaderno, un lápiz y un borrador. Luego de bañarme, es momento de desayunar, mis
padres emocionados me despiden deseándome éxitos y buenas vibras.
6h30 ya estaba viajando en el bus con
destino Santa Elena. Desembarco en el terminal terrestre “Sumpa” donde tomo mi
último bus para llegar a la UPSE, durante el viaje uso mis auriculares para
escuchar a mi banda favorita, Reik, eso me ayudó a apaciguar los nervios que
empezaban a llegar a mi ser.
Aproximadamente 7h45 llego a la
universidad, saco mi teléfono celular ya que estaba desorientado y no sabía
dónde estaba ubicado el salón donde recibiría clases, tras 10 minutos llegué a
mi destino.
Allí estaban los que serían mis compañeros
y futuros colegas, aparentemente personas serias y poco amables. Llegó la miss,
una persona jovial y empática. Así transcurrieron las horas hasta que llegó el
momento de ir por el almuerzo, recibí varios mensajes en mis redes sociales de
amigos que estaban al igual que yo, en la misma jordana así que decidimos
reunirnos e ir a comer a algún buen lugar juntos.
El primer día de clases es extraño, no
hablas con nadie, todos se miran de una forma poco convencional y llega un
momento en el que el aburrimiento se apodera de ti.
Luego de un exhaustivo día, llegaron las
tan anheladas 18h30, hora en la que culmina la jornada académica. Me despedí de
todos y emprendí el retorno a casa. Mientras viajaba a mi querido Tugaduaja,
analizaba mi primer día de clases, no me fue tan mal, tengo buenos profesores y
compañeros que demostraron tener grandes expectativas y ambiciones, en consecuencia,
son competitivos y eso es algo que me motiva a ser mejor cada día.
Son las 20h00 y llego a mi casa, lo primero
que hago es lanzar mis cosas y lanzarme sobre mi cama, luego saludé a mis
padres y tomé una ducha. Debo admitir que fue muy cansado así que alisté todo
lo que necesito para mi siguiente día de clases antes de dormir.
Ulises Lindao
Comunicación ½
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